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jueves, 7 de noviembre de 2013

Queso Azul




  • Leche: de vaca.
  • Pasta: semi-dura a blanda, blanca o blanco-amarillenta.
  • Corteza: rugosa y débil, con o sin desarrollo incipiente de moho.
  • Maduración: 3 meses mínimo.
  • Sabor: picante y salado.
  • Aroma: acentuado.
  • Textura: compacta, suave y quebradiza.
  • País de Origen: Argentina.
  • Región: Pampeana.
  • Notas: es un queso de color blanco o blanco-amarillento, con las características vetas en color verde, verde azulado o verde grisáceo por el desarrollo del moho. No presenta ojos. Su corteza es muy fina y suele venir envuelto en papel aluminio. Tiene su origen basado en el famoso y francés Queso Roquefort, siendo una imitación y usándose en el país a modo de reemplazo. Sin embargo, este se hace con leche de vaca, en vez de oveja.


Personalmente es un queso que me gusta mucho. Se lo puede comer en las picadas, en tablas de quesos, en salsas para pastas, mezclado con manteca para untarlo en pan y galletas, derretido sobre carne, como parte de una ensalada... en fin, tiene muchos usos y todos muy buenos. Por su sabor salado acentuado (pero no exagerado) es un buen queso para hacer combinaciones agridulces.

Que no te de impresión su interior veteado y que no te acobarde su aroma penetrante (al que seguro no estás acostumbrado si no has comido otros quesos azules), ¡vale mucho la pena el comerlo!


viernes, 1 de noviembre de 2013

¿Cómo Seleccionar una Tabla de Quesos?




¡No te quedes con las ganas! Si no sabes cómo hacerlo, te mostramos cómo elegir la tabla de quesos perfecta, ya sea para una picada, para una entrada o para acompañar con bocadillos, galletas y frutas.

Si piensas recibir invitados, sea por la razón que fuere, seguro que querrás sorprenderlos luciéndote como un apropiado anfitrión. Y las tablas de queso nunca fallan en este aspecto. Su amplia variedad hace que sino a todos, a la mayoría les gusten y los disfruten mientras se comienzan las charlas. Además, van de la mano con una copa de vino tinto.

Su elección dependerá de tus gustos y, más o menos, de lo que sepas sobre las preferencias de los demás. Si suelen ser personas a las que no les agrada los sabores fuertes, por decir un ejemplo, se puede preparar una tabla de quesos suaves. A fin de cuentas, la variedad causa que siempre guste alguno.

Eso sí, no se supone que tenga que causar presión o estrés hacer esta elección. Si hay alguien a quien no le gusta, no lo comerá y punto. Nadie sufrirá por ello. Y puedes saber con seguridad que podrá disfrutar de otro bocadillo que ofrezcas. Sin embargo, el sitio se verá coqueto con la tabla de quesos, ya que se hace una instintiva asociación.

Un punto muy importante es poner entre 3 y 5 tipos de quesos. Menos de esa cantidad sería escaso y poco variado, pero más haría que los sabores se superpusiesen y que las personas no pudieran disfrutar en su totalidad cada sabor.

Otro tip es intentar variar los animales de los cuales procede la leche a usar en su preparación. Ya sabes que se hacen quesos de varios animales. Los más conocidos son los quesos de vaca, los de oveja, los de cabra y algunos de búfalo. Sin duda, puedes conseguir de los tres primeros.

Nunca falla servir un queso añejado, es decir viejo y de sabor fuerte, un queso nuevo y de olor más intenso y de ser posible un queso azul, cuyo color más raro hará contraste con los demás.

Cuando vayas a seleccionar los quesos que vas a servir, pruébalos antes de comprarlos. Es muy importante que puedas comprobar los sabores que vas a combinar, porque si no los conoces de ante mano, o no has probado a marca en cuestión, puede que no funcione como esperas.

A la hora de calcular la cantidad de queso que podría consumir cada persona, tener en mente 3 piezas de cada queso por cada comensal. De esta manera, habrá mayor seguridad de que todos puedan probar los que hayas elegido, sobre todo, si la tabla de queso no es lo único a disposición para degustar.

No olvides que los quesos deben servirse a temperatura ambiente. Ni fríos y tampoco refrigerados. Así se podrá paladear su auténtico sabor y textura.

Usa un único cuchillo para cortar cada queso. Puedes servir los quesos enteros (o un trozo grande) para que cada uno se corte una pieza luego de que indiques cómo, o bien puedes acomodar las piezas ya cortadas.

Algo que será fundamental y no debes dejar de lado, son las bebidas. En toda reunión, sin importar la clase, son importantes y no se deben dejar por sentadas. Cuando se sirve una tabla de quesos, se la puede acompañar con vino tinto, vino blanco o cerveza.


Si luego de este pequeño instructivo se te sigue haciendo difícil elegir o no tienes la suficiente confianza como para crear tu propia tabla de quesos, te dejo una guía muy práctica para entender mejor el mundo de los quesos y algunas sugerencias:




Ahora sí ya puedes tener una buena tabla de quesos para acompañar con otros aperitivos y las bebidas que creas mejor. No olvides que no es necesario esperar una ocasión especial para lucirte y agasajar a tus invitados, así como no necesitas invitar a nadie para darte un gusto.
¡Esperamos saber cómo te fue!


jueves, 31 de octubre de 2013

Salsa de Queso Roquefort




El queso Roquefort está dentro de la clasificación de quesos azules, siendo quizá el más conocido por nombre y vista. Su origen es francés, tiene un aroma fuerte y un sabor particular. Puede comerse de muchas maneras: desde troceado en una picada, fundido como parte de una fondue de queso, rallado arriba de pastas, como parte del relleno de tartas y empanadas, en fetas dentro de sándwiches y, de esta forma, se lo puede implementar muchísimo en la cocina.

En esta ocasión, será el ingrediente principal para una salsa que puede usarse para acompañar pastas, aperitivos, pan tostado, galletas, ensaladas y carnes.

Ingredientes:
  • 1/2Kg de queso roquefort
  • 1 taza de manteca (sin sal)
  • 3 tazas de vino blanco
  • 2 tazas de crema de leche
  • 3 cucharadas de perejil picado
  • 4 cucharaditas de pimienta negra molida


Preparación:

Unir el queso y la manteca en un bol hasta formar una pasta suave.
En una sartén colocar el vino junto a la pimienta a fuego alto, hasta que el líquido se reduzca a 1/3 de lo que era.
Añadir la crema de leche y seguir cociendo hasta reducirlo a la mitad, pero bajando el fuego para no quemar el contenido.
Agregar la mezcla de queso y manteca a la sartén, con el fuego bajo y revolviendo. Hacerlo de a poco para que se derrita bien.
Agregar el perejil picado y sacar del fuego.
Probar la salsa y salpimentar a gusto (si hiciese falta).

Nota: para que se mantenga siempre cremosa, se debe mantener entre tibia y caliente. Si no se consigue queso Roquefort, se lo puede reemplazar con cualquier otro queso azul que se parezca en sabor.

Con la manteca y la crema, el queso pierde un poco la intensidad total de su sabor, suavizándose en equilibrio con la formación de la salsa.
¡No dudes en probarla y contarnos qué te pareció!